Por Beppino Tartaro | Tierra Cofrade
El texto aquí publicado es un extracto de mi ponencia presentada en Málaga el 23 de septiembre de 2011 y ha sido corregido por la profesora María Encarnación Cabello Díaz de Málaga.
En Trapani, el Viernes Santo no se celebra: se vive durante veinticuatro horas, con la ciudad entera caminando dentro de la Pasión.
La Semana Santa en Trapani hunde sus raíces en una pregunta inevitable: ¿por qué el Sur de Italia conserva hoy tradiciones tan próximas a España? La respuesta, aunque no lo explica todo, pasa por un hecho histórico decisivo: Sicilia perteneció durante siglos a la Corona española, y ese vínculo dejó huellas profundas en su religiosidad popular.
España como raíz y una tradición de más de cuatro siglos
Cuando imaginamos los Juegos Olímpicos, cada uno de nosotros lleva su mente a la antigua Grecia, al fuego encendido sobre el monte Olimpo, en Atenas, en la cultura helénica, madre de nuestra civilización. Lo mismo sucede con las tradiciones de la Semana Santa, donde nuestra madre es esta tierra de España.
Sur y norte de Italia: dónde prendió la tradición
Obviamente, nuestro legado es procedente de la dominación española, aunque habría que preguntarse ¿por qué si los españoles dominaron también el norte de Italia fue solo en el sur donde quedaron las tradiciones de la Semana Santa? Sabemos que un pueblo domina o subsiste en base al carácter de la gente que encuentra. El alma española, y con ella las tradiciones, se afirmaron, más en el sur que en el norte de Italia, probablemente, porque somos pueblos con caracteres similares. De hecho, no conseguía imaginar en alguna ciudad del norte de Italia un conjunto de fe, espectáculo y pasión como nuestras procesiones.
El Viernes Santo en Sicilia
El Viernes Santo es celebrado en cualquier sitio de Sicilia con procesiones y con las imágenes del Sepulcro y la Dolorosa.
Los Misterios de Trapani: orígenes y cofradías
Vamos a hablar ahora de la procesión de los Misterios de Trapani, cuyo origen está en el llamado “Teatro de los Misterios” celebrado en España desde la Edad Media.

Foto: Beppino Tartaro (cedida). I Misteri di Trapani
De la Cofradía de San Miguel a la fusión de 1646
No se puede señalar con exactitud el año del inicio de la procesión, lo que sí sabemos es que, desde 1366, existía en Trapani la Cofradía de San Miguel, encargada de organizar la procesión. Tenía su sede en la iglesia del Espíritu Santo donde se hallaba la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Cristo, gestionada por los jesuitas. Esta Asociación se encargaba del desarrollo de las clases artesanales. En el año 1646, estas dos fraternidades se fusionan en una: la “Venerable Sociedad de San Miguel Arcángel y Preciosísima Sangre y Misterios de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo”. La fusión llevaba consigo la adopción de una nueva vestimenta y se optó por vestir en las ceremonias oficiales una túnica de tela color rojo con capa de lana blanca y capirote blanco y además, el emblema de las “Cinco Llagas” en el pecho, zapatos rojos, el estandarte con las iniciales “S.P.Q.R.” y “Quis ut Deus”.
Cesión a los artesanos y construcción de los grupos
A consecuencia de las dificultades económicas para el sostenimiento de la procesión, la Sociedad de la Preciosísima Sangre concedió los Sagrados Grupos de los Misterios a los artesanos trapaneses. El recuerdo histórico de esta cesión ha quedado escrito en los actos notariales, siendo el primero de 6 de abril de 1612.
El periodo que va desde el primer decenio del siglo XVII, cuando se cree que pudieron desfilar los primeros grupos, hasta 1772, año de la construcción del último comprende un arco de más de 150 años, en los cuales el artesanado trapanés supo donar a la ciudad grandes obras de arte. Las setenta y nueve estatuas de los Misterios fueron realizadas en los talleres trapaneses, donde expertos artesanos-artistas competían en estilo y expresividad en el típico arte de la tela, madera y cola.

Foto: Beppino Tartaro (cedida). I Misteri di Trapani
Guerra, traslados y una sede definitiva
Pasaron los siglos, pero el golpe más duro a la procesión fue causado, como siempre, por el hombre. Durante la Segunda Guerra Mundial, el bombardeo que el 6 de abril de 1943 hirió a Trapani (la tercera ciudad de Italia en bombardeos) dañó gravemente la iglesia de San Miguel, afectando a algunos grupos que quedaron destruidos. Después de la Guerra, los grupos fueron trasladados a varias iglesias, encontrando una sede definitiva en 1959, la actual iglesia del Purgatorio.
Maestranzas, declive espiritual y “congelación” en 2000
Desgraciadamente, la procesión trapanesa se ha caracterizado siempre por la escasa participación religiosa. Lamentablemente, tal característica ha hecho que al inicial papel organizativo de la Cofradía se sobrepusieran los gremios que, poco a poco, han tenido siempre más interés en la organización de la procesión. La Cofradía empezó lentamente a ser un elemento puramente evocativo y decorativo de la procesión, aunque, al menos, presente al principio de la misma, con la simbología que solamente gracias a ella la ciudad de Trapani podía alardear de tener esta espectacular procesión.
Pero los tiempos habían cambiado ya, y a pesar de todos los esfuerzos, la afirmación del elemento material sobre el componente espiritual de la procesión llevó a la Cofradía a un lento declive. Sin embargo, el que fue el golpe de gracia no llegó de manos de los gremios, sino paradójicamente, por manos de la Iglesia trapanesa. En efecto, en el año 2000, por decisión del Obispo de Trapani, Monseñor Francesco Miccichè, la Cofradía de San Miguel Arcángel fue “congelada”. No han estado nunca claros los motivos por los que el Obispo optó por tal decisión. Indudablemente, la Cofradía no desarrollaba más sus funciones originarias, los cofrades iban disminuyendo, porque los gremios se estaban afirmando cada vez más en las gestiones de la procesión.
Para los amigos españoles, es inimaginable pensar en las procesiones de Semana Santa sin cofradías. ¡En Trapani, es al revés! Esto, desgraciadamente, es una característica solo de mi ciudad, porque en otras partes de Sicilia y del Sur de Italia, son siempre exclusivamente las cofradías las que organizan las procesiones.
Una procesión única: estructura, duración y lenguaje visual
Volvamos a los Misterios de Trapani en su componente histórica y figurativa. La procesión trapanesa es la más larga y articulada procesión de Viernes Santo del mundo entero cristiano, se desarrolla en la ciudad siciliana desde las 14:00 horas interrumpidamente durante casi veinticuatro horas.
Se compone de veinte momentos representativos, compuestos por dieciocho grupos y dos imágenes o simulacros (Sepulcro y Dolorosa). Se trata de obras realizadas por artistas locales que al hacerlas se inspiraron en los rostros de la época y también en las costumbres. En efecto, los soldados, en vez de usar las vestimentas de los centuriones romanos, visten ropas de clara inspiración española y hasta los yelmos, las espadas, se refieren a las divisas militares españolas de la época.

Foto: Beppino Tartaro (cedida). I Misteri di Trapani
Los grupos, en una serpiente de variados kilómetros, atraviesan las calles de la ciudad, tanto la antigua como la moderna. Cada grupo es acompañado por bandas musicales compuestas al menos por 50 o 60 personas, precedidas por los procesionantes.
En la representación de las escenas se sigue el orden evangélico, hasta constituir una suerte de teatro de la Pasión de Cristo. Tampoco faltan episodios inspirados en la fantasía y por eso no citados en los evangelios sinópticos y apócrifos. Todos los Grupos tienen su sede en la misma iglesia y de ella salen para la procesión. Quien asiste a la representación del Viernes Santo en Trapani recorre en orden cronológico la Pasión.
Escenas, ausencias y lecturas posibles
El elemento que más la caracteriza es que se trata de veinte reproducciones de tamaño casi natural que representan las escenas más significativas de la Pasión de Jesús. Cada grupo, todavía propiedad de la Iglesia, aunque confiado a las maestranzas, reproduce una escena evangélica. Faltan en esta representación dos episodios importantes como son La Última Cena y el Beso de Judas. No se han comprendido nunca las razones por las que no se han reproducido estos momentos. Si por la Última Cena se puede presumir que colocar doce Apóstoles y Jesús en dimensiones reducidas hubiese supuesto enormes dificultades. La ausente reproducción del Beso de Judas y del Prendimiento, según algunas interpretaciones, se liga al hecho de que en las imágenes los artistas reprodujeron rostros de personajes contemporáneos, dando a cada uno de ellos un particular valor. Por ejemplo, en el grupo de “El Expolio”, el judío con el torso al descubierto que desnuda a Jesús, parece tener la semblanza del ayudante del verdugo de aquel tiempo, comunicando así el desprecio popular por aquel oficio, colocándolo como el que desnuda a Jesús; una reproducción del Beso de Judas, habría implicado la asignación de un rostro específico al gran traidor, con los problemas que son fáciles de imaginar y, difícilmente, una maestranza, habría querido tener a su cargo un grupo que representaba un episodio poco simpático.
Málaga y Trapani: comercio, cultura y un legado compartido
Si en España han sido siempre las cofradías las que han organizado la procesión, en Trapani, han sido las maestranzas las que lo hicieron después de los primeros años en que lo hacía la Cofradía de San Miguel. Las verdaderas razones aún son de difícil interpretación. Se puede deducir que una sola Cofradía no podía ocuparse de una procesión tan grande, habrían tenido que intervenir otras y la Iglesia trapanesa, pero esto no sucedió nunca, es más, las otras cofradías desaparecieron todas. La afirmación del componente laico de las maestranzas ha reducido la presencia religiosa, pero también es verdad que solo gracias a las maestranzas podemos hoy admirar estas obras de arte. A pesar de que los autos de concesión hablasen de que se ocuparían de los grupos solamente el día de la procesión, en la práctica, las maestranzas trapanesas se ocuparon siempre. Fueron los gremios económicos los que encargaron a los artistas trapaneses la tarea de construir los grupos que hoy vemos en la procesión. Y tal vez fueron las maestranzas las que establecieron los contactos comerciales con la ciudad de Málaga. En algunos documentos notariales se lee cómo entre las ciudades de Málaga y Trapani existía un activo e intenso tráfico marítimo y comercial. A pesar de que no haya un documento oficial que lo reconozca, es fácil pensar que la circunstancia que en Trapani y en están se llevan en procesión a Jesús del Cedrón, sea debido a que la unión comercial se convirtió en cultural, una unión demasiados siglos olvidada y hoy vuelta a la luz. Si en Málaga se habla de un Cristo sobre el puente del Cedrón, en Trapani se representa la caída del Nazareno al Cedrón (con una pronunciación diferente al español, es exactamente Cedrón). De todas maneras, existe un legado común considerable y si hoy podemos descubrir todo esto, es gracias a las investigaciones y a la pasión de la profesora María Encarnación Cabello Díaz de Malanga.
La mecánica del cortejo: vara, massari, ciaccola y annacata
Las estatuas trapanesas están colocadas sobre una base de madera, llamada “vara”, donde se colocan los grupos sujetos por un trozo de madera situado transversalmente que, por una parte, asegura la estabilidad, y que al mismo tiempo ofrece la posibilidad de verlos casi moverse en procesión. Algunas de estas “varas” de madera preciosa están esculpidas con elementos decorativos de la categoría a la que pertenecen, obras datables entre los años 1700 y 1800.
En la procesión, los grupos son llevados por hombres de carga que son pagados para esta delicada tarea. El peso de cada grupo es considerable; a las estatuas y a la vara, hay que añadir el de las flores y el de las baterías eléctricas para la iluminación. Estos hombres de trono trapaneses, son llamados, como hemos dicho antes, “massari” y para los distintos movimientos de la vara usan un antiguo instrumento de madera, llamado “ciaccola” compuesto por tres tablas de madera, dos movibles que golpean batiéndola sobre la fija, dando un sonido característico. La manera de transportar el Misterio es doble, un paso rápido y otro lento, llamado “la annacata” que consiste en bailar el paso siguiendo el compás de la música.
El sentido social del porte pagado
Seguramente para quien no es trapanés es difícil pensar en pagar por llevar en procesión las imágenes sagradas. En los últimos decenios, en Trapani se ha visto, sin embargo, la progresiva imposición de voluntarios, aunque queda el atractivo y la habilidad de los massari. El hecho de que sean pagados se refiere a aquel concepto de que no siendo las cofradías de Trapani las que gestionaban los grupos, sino las maestranzas, estas últimas no habían encontrado bastante gente entre su categoría que estuvieran en condiciones de llevar sobre sus hombros el grupo, por eso contrataron a gente pagada para esta tarea. Imagino cómo será difícil para vosotros pensar en un concepto similar, pero contratar a los massari para esta tarea ha permitido también a muchas familias pobres trapaneses poder ganar algo de dinero.

Sonidos, luces y primavera siciliana
Conmovedoras marchas fúnebres tocadas por bandas musicales convierten a la procesión en una mezcla de sonidos, luces y colores, sensaciones verdaderamente únicas que se insertan bien en la atmósfera de la cálida primavera siciliana.
Próximamente se publicarán las descripciones de los grupos de los Misterios de Trapani.

