para Tierra Cofrade
Villa del Río, 4 de diciembre de 2025
Crónica de la misión popular y el broche de oro vivido en Villa del Río con el Santísimo Cristo de la Humildad: entrega de una reliquia, eucaristía en la calle y procesión entre fe, barrio y tradición franciscana.
Villa del Río amaneció de fiesta y de fe para poner el mejor broche de oro a una misión popular que ha removido al pueblo por dentro. Entre calles engalanadas, una reliquia recibida con emoción y una eucaristía celebrada a cielo abierto, el Santísimo Cristo de la Humildad volvió a caminar arropado por su gente: oración, incienso, música y un relevo generacional que dice mucho de lo que esta devoción significa —ayer, hoy y mañana— en el corazón villarrense.
Introducción
Para los cristianos hay tres días que brillan más que el sol: Jueves Santo, Corpus Chisti y Jueves de la Ascensión, sin embargo, el domingo 23 brilló de nuevo el sol, fue en bello e histórico pueblo cordobés de Villa del Río, donde se produjo un broche de oro inmejorable.
Cada sábado una institución confraternal sacó a las calles y bellas plazas su sagrada imagen titular. Se sitúa en el marco de convocatoria del Año Jubilar que nuestro amado Pontífice Francisco (DEP) convocó y que ha mantenido el actual poseedor de la Sede de Pedro, su Santidad León XIV.
La Reliquia
Para la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad en su presentación al pueblo y San Bartolomé Apóstol, fue un sueño cumplido realizar una misión popular, además, de recibir su amado titular una reliquia por parte de las madres franciscanas de la población.

Foto: Manuel Romero Castillo

en su presentación al pueblo
Foto: Manuel Romero Castillo
La misión tuvo como foco los pobres, recaudar fondos para la obra de misericordia que las hermanas franciscanas tienen en Perú y movilizar al cuerpo social cofrade.
La reliquia fue entregada en un bello acto por la madre general al Hermano Mayor, se le colocó en el pecho al señor. Fue durante el día en besamanos a la sagrada imagen, donde los fieles tuvieron la oportunidad de observar esa paciencia infinita y sosegada tranquilidad que posee la mirada Jesús azotado y humillado por nuestros pecados.
La celebración eucarística pública
Para la celebración eucarística del domingo por la mañana, un barrio entero se movilizó, como ya lo hiciesen otros barrios durante otros días.
La calle se engalanó, las fachadas se cubrieron de mantones, colchas, ramos de flores y pañoletas con imágenes y el anagrama de la institución confraternal. También hubo macetas adornando, flores de papel y los colores blanco y azul por doquier.

ramos de flores y pañoletas con imágenes y el anagrama de la institución confraternal.
Foto: Manuel Romero Castillo
Las madres franciscanas entregan durante el Ofertorio el Pan y el Vino para que se transustancie en Cristo Vivo.
No falto una curiosa alfombra central, que dividió la calle y fue un homenaje al Santísimo Cristo de la Humildad.
Hubo frases repartidas por todo el recorrido, que resaltaron algunos elementos importantes.
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva Jesús de la Humildad!
¡Viva Villa del Río!
Fue muy emocionante compartir con los hermanos en la fe este momento, único, vivido y compartido, amenizado por música Goospel, que enalteció el acto.
Terminó el acto comunitario con tres vivas muy particulares. Cargados de sentimientos y bastante emoción:
La procesión
Al terminar la celebración pública, se inició el cortejo. La cruz fue la primera en formar el amplio cortejo, donde compartir otro momento, el pasear a esta sagrada imagen para que bendiga y proteja cada rincón, callejón y plaza y al pueblo que lo acoge.
Siguió el estandarte, así como la bacalá.

Foto Manuel Romero Castillo

Foto Manuel Romero Castillo
Detrás los hermanos y hermanas de luz, con sus cirios blancos alumbrando el cortejo. Los turiferarios en su cuerpo de cuatro. El grupo joven de la hermandad y el paso de trono con los portadores.
Incienso, música y el paso llevado por los hombres de trono, vestidos en azul, comenzó en la soleada mañana de claro día.
Arropando a la sagrada imagen, el pueblo fervoroso que no la dejó sola durante su recorrido hasta la sede, la parroquia de la Inmaculada.
Desde las puertas, calles y balcones los fieles arroparon al Santo Cristo, les dirigieron sus silenciosas oraciones, sus más ardorosas gracias y le solicitaron lo que necesitaban para seguir en este “valle de lágrimas”.
Durante el recorrido se vio cómo se realizaba un relevo generacional, a la par, que un esfuerzo familiar donde un padre instruye a su hijo, con su ejemplo y devoción.
Jesús, humilde y paciente, recibió unas petalás durante su recorrido, para demostrarle el cariño que los villarenses le profesan; además, mostró que debemos soportar con mansedumbre las penas y rigores que los embates de la vida nos propinan, y no dejarnos vencer por el desánimo, sino ser mansos para seguirlo por este Vía Crucis diario.
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