Por Manuel Romero Castillo | Tierra Cofrade
Los 14 Santos Auxiliadores (I)
Hay devociones que no se heredan en un libro: se notan en la voz. San Blas vive ahí, en la garganta cuidada, en el miedo a ahogarse y en la gratitud por seguir respirando.
Quién fue San Blas y qué sabemos con certeza
Los testimonios históricos directos sobre San Blas son escasos. Las fuentes hagiográficas que alimentan su relato (las “actas” de su martirio) son tardías y legendarias, aunque probablemente se apoyan en una memoria cultual antigua.
La tradición lo presenta como obispo de Sebaste (antigua Armenia; hoy, entorno de Sivas, Turquía) y sitúa su muerte como mártir en el marco de persecuciones del siglo IV, a menudo bajo Licinio (hacia el 316).
Ese “poco” históricamente firme —obispo, culto antiguo, martirio temprano— bastó para que su devoción cruzara continentes y se hiciera popular en Occidente.

El milagro de la garganta: por qué se le invoca
Si hay un episodio que explica su fama, es el del niño que se ahogaba por una espina (o hueso) clavada en la garganta, y que habría sido salvado por la intercesión del santo. Esa escena se convirtió en el emblema de su patronazgo: las dolencias de garganta, y por extensión, la protección de la voz y la respiración.
De ahí nace el rito más conocido: la bendición de las gargantas con dos velas cruzadas. La propia tradición litúrgica occidental conservó fórmulas de bendición asociadas a su memoria.
El santo de los animales: una leyenda con fondo humano
Otra capa del relato presenta a San Blas retirado a una cueva, acompañado por animales que lo “reconocen” como protector. La historia más repetida habla incluso de un lobo que roba un cerdo y termina devolviéndolo ante el santo. Es, de nuevo, literatura devota, pero muy elocuente: la santidad entendida como cuidado, y el mundo natural como escenario de reconciliación.
Iconografía: cómo reconocer a San Blas en un retablo
En el arte aparece casi siempre como obispo, con báculo y ornamentos solemnes. Pero aquí conviene una aclaración: la mitra tal como la entendemos se consolida en Occidente mucho más tarde (uso general desde el siglo XI); por tanto, cuando vemos a San Blas con mitra, estamos ante una representación medieval, no ante un “retrato” del siglo IV.
Sus atributos más habituales:
- Dos velas cruzadas (la garganta, la voz, la protección).
- Peine/rastrillo de cardar lana (por una de las torturas que narra la leyenda).
- A veces, un cerdo o presencia de animales (por la tradición del lobo).

Martín de Soria, s. XV; Wikimedia Commons, PD-Art.

con otros martirios asociados.
Martín de Soria, s. XV; Wikimedia Commons, PD-Art.
San Blas en España: rito y costumbre
En España, San Blas es un santo “de calle”: su fiesta se vincula a la vida cotidiana (invierno, resfriados, niños, voz) y a gestos comunitarios. La bendición de gargantas, los panes o cordones bendecidos y las procesiones locales son, sobre todo, una forma de decir: cuidarnos importa. Como pasa con tantas devociones populares, el valor no está solo en el dato histórico, sino en lo que la gente ha hecho con ese nombre durante siglos.

Fuentes y lecturas recomendadas
- Catholic Encyclopedia (New Advent): “St. Blaise” (síntesis crítica: distingue tradición y leyenda).
- ACI Prensa: ficha divulgativa y contexto del 3 de febrero.
- Archimadrid (Valdemorillo): reseña pastoral/biográfica.
- Dialnet (PDF): Cofradía de San Blas en La Bañeza (estudio local).
- Dialnet (PDF): Devociones populares en el Paseo del Prado (San Blas, etc.).



