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Veinticinco años puestos en imágenes: La Borriquilla de Padul convierte su historia en memoria

Exposición del XXV Aniversario de la Borriquilla de Padul en el Ayuntamiento

Francisco Molina Muñoz | Tierra Cofrade

Treinta y cinco composiciones fotográficas recorren desde hoy, en el patio interior del Ayuntamiento de Padul, el primer cuarto de siglo de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y Nuestra Señora del Valle. No es solo una exposición retrospectiva: es el intento de ordenar, mientras todavía viven muchos de sus protagonistas, una memoria que hasta ahora permanecía dispersa entre archivos personales, fotografías, celebraciones y recuerdos.

Hay fotografías que, cuando se hicieron, no pretendían ser históricas.

Documentaban una reunión, la llegada de un paso, un ensayo, una presentación, una procesión o una obra. Alguien apretaba el disparador porque aquello estaba sucediendo y merecía conservarse. Veinte años después, sin embargo, esa misma imagen empieza a responder preguntas que entonces nadie se planteaba: cómo era una hermandad cuando casi todo estaba todavía por hacer, cuándo aparecieron determinados elementos, quiénes estaban alrededor, qué cambió y qué permaneció.

Eso es, en buena medida, lo que puede verse desde hoy, 12 de septiembre, en el patio interior del Ayuntamiento de Padul, donde la muestra permanecerá durante este mes y podrá visitarse en horario de oficina.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y Nuestra Señora del Valle, popularmente conocida como La Borriquilla, ha incorporado a los actos de su XXV Aniversario Fundacional una exposición integrada por 35 composiciones fotográficas que recorren sus primeros veinticinco años de existencia, desde aquel 30 de mayo de 2001 hasta 2026. La exposición figuraba ya entre las actividades anunciadas al presentarse el programa conmemorativo el pasado mes de julio.

Montaje de la exposición de los 25 años de La Borriquilla de Padul
Últimos trabajos de montaje de la exposición durante la tarde del 11 de septiembre. Las 35 composiciones
reúnen fotografías procedentes principalmente del archivo personal de Francisco Molina Muñoz.

Cuando el archivo deja de ser privado

El trabajo fotográfico y de composición ha sido realizado por Francisco Molina Muñoz, fundamentalmente a partir de un amplio archivo personal reunido durante estos veinticinco años y completado, en momentos concretos, con fotografías aportadas por otros autores.

Ese origen es importante.

No estamos ante un archivo creado de una vez para celebrar una efeméride, sino ante imágenes que fueron acumulándose al mismo tiempo que se desarrollaba la propia Hermandad. La exposición ha obligado ahora a volver sobre ellas, seleccionar, comparar, identificar momentos y ordenar visualmente un recorrido que estaba repartido en cientos de fotografías.

Una fotografía tomada para recordar un día termina convirtiéndose, con el paso del tiempo, en un documento para comprender una historia.

Las 35 composiciones no siguen únicamente la lógica de las grandes efemérides. Hay en ellas evolución patrimonial, cambios estéticos, proyectos que comenzaron siendo apenas una idea, etapas de crecimiento, dificultades inesperadas y momentos en los que la vida de la corporación tuvo que adaptarse a circunstancias que nadie había previsto.

Ahí reside uno de los mayores valores de la muestra.

De los primeros pasos a una Hermandad reconocible

Las primeras composiciones permiten regresar a un tiempo en el que muchas de las cosas que hoy parecen inseparables de La Borriquilla todavía estaban por decidir.

«Entre la ilusión y los primeros pasos» recupera precisamente ese periodo inicial. Después aparecen la evolución de Nuestra Señora del Valle, los cambios experimentados por Nuestro Padre Jesús de la Victoria y la propia Borriquilla, la presencia social y cultural de la Hermandad, la llegada del primer paso o la presentación de los titulares.

La secuencia continúa con su traslado para la bendición, la primera salida, el primer Domingo de Ramos y la progresiva configuración de una imagen pública propia dentro de la Semana Santa de Padul.

Vista de esta manera, la exposición permite apreciar algo difícil de percibir cuando cada acontecimiento se vive por separado: una hermandad no aparece completamente formada el día de su fundación. Se va construyendo mediante pequeñas decisiones sucesivas.

Una cruz de guía cambia. Un paso se sustituye. Se proyecta un palio. Llegan las primeras costaleras. Se compra un nuevo paso de misterio. Se amplía una Casa de Hermandad. Cada episodio parece independiente cuando ocurre; colocado junto a los demás, forma parte de un proceso.

El patrimonio también tiene una biografía

Varias de las composiciones adquieren especial interés porque documentan precisamente esos procesos.

El paso de palio aparece desde el proyecto y los primeros trabajos hasta su montaje, ensayo y posterior presencia de Nuestra Señora del Valle bajo palio. El nuevo paso de misterio puede seguirse desde su adquisición y construcción hasta su salida a la calle.

Algo parecido ocurre con la imaginería.

Una composición muestra la presentación y bendición de la nueva imagen de Nuestro Padre Jesús de la Victoria; otra, titulada significativamente «Del barro al misterio», permite observar el proceso escultórico y la transformación de una materia todavía en elaboración hasta convertirse en una realidad devocional integrada en el conjunto procesional.

Son documentos especialmente interesantes porque la memoria colectiva suele recordar con facilidad el resultado final y olvidar el proceso que lo hizo posible.

Los veinticinco años no están únicamente en las procesiones. También están en los talleres, los ensayos, las obras, las reuniones y las decisiones tomadas cuando todavía no se sabía cuál sería el resultado.

También hubo años sin normalidad

La exposición no evita uno de los momentos que marcaron a toda una generación de hermandades.

Dos composiciones están dedicadas a 2020 y 2021. La pandemia interrumpió las formas habituales de culto público, convivencia y procesión, pero no detuvo por completo la vida de las corporaciones.

Su inclusión resulta necesaria precisamente porque una exposición histórica no puede limitarse a conservar únicamente los momentos felices o estéticamente más atractivos.

Aquellos años forman también parte de estos veinticinco.

Y dentro de algunas décadas posiblemente sean esas fotografías las que mejor expliquen a quien no vivió aquella situación cómo una hermandad intentó permanecer presente cuando buena parte de aquello que definía su actividad habitual dejó temporalmente de ser posible.

De una casa derribada a una casa que empieza a levantarse

La parte final de la exposición acerca el relato hasta un presente todavía abierto.

Aparecen el Domingo de Ramos de 2024, los carteles de 2025 y, especialmente, el proceso relacionado con la nueva Casa de Hermandad: la demolición del inmueble anterior, el anuncio del proyecto, la colocación de la primera piedra y la evolución de unas obras que todavía pertenecen al presente de la corporación.

Paneles sobre la nueva Casa de Hermandad y la historia reciente de La Borriquilla
La parte final de la exposición acerca el recorrido hasta la actualidad, con la colocación de la primera piedra
de la nueva Casa de Hermandad y las fotografías colectivas que recuerdan a quienes han construido estos veinticinco años. Foto: Francisco Molina Muñoz.

Esta última lleva por título «Una misma trabajadera» y desplaza el foco desde los objetos hacia las personas. Es una buena forma de terminar el recorrido porque devuelve la exposición a aquello que aparece una y otra vez en las fotografías, aunque a veces no ocupe el centro: la comunidad humana.

Quienes fundaron. Quienes llegaron después. Quienes estuvieron durante una etapa. Quienes continúan. Y quienes han recibido una Hermandad que ya existía cuando comenzaron a relacionarse con ella.

Un aniversario que continúa

La exposición constituye uno de los primeros grandes capítulos públicos del programa conmemorativo presentado por la Hermandad.

Después llegarán las celebraciones extraordinarias del mes de octubre, con la jornada dedicada especialmente a los niños bajo el lema «Dejad que los niños se acerquen a mí» y la Eucaristía del XXV Aniversario, así como la Procesión Extraordinaria de Acción de Gracias de Nuestra Señora del Valle prevista para el 24 de octubre.

Noviembre incorporará la formación y los cultos, mientras que diciembre reunirá el concierto benéfico «Luz de Esperanza y Caridad», el besamanos extraordinario de Nuestra Señora del Valle y la Eucaristía de clausura y acción de gracias. El programa presentado por la Hermandad se extiende hasta el 19 de diciembre.

Reloj del Ayuntamiento de Padul junto a la exposición del XXV Aniversario de La Borriquilla
El gran reloj antiguo de la iglesia expuesto en en el patio interior del Ayuntamiento y, al fondo, parte de la exposición. El tiempo se convierte también en protagonista de una muestra construida precisamente para
recorrer veinticinco años de memoria. Foto: Francisco Molina Muñoz.

La exposición, sin embargo, tiene una singularidad frente a todos ellos.

Una procesión pasa. Un culto termina. Una conferencia concluye. Estas 35 composiciones intentan hacer algo diferente: detener durante unos días lo que normalmente pasa demasiado deprisa.

Dentro del patio del Ayuntamiento, veinticinco años pueden recorrerse ahora caminando unos pocos metros.

Y quizá sea entonces, viendo una fotografía antigua al lado de otra reciente, cuando se comprenda realmente cuánto tiempo cabe entre aquel 30 de mayo de 2001 y este septiembre de 2026.

Nota de autoría y procedencia gráfica

Fotografías del montaje de la exposición que ilustran este artículo: Francisco Molina Muñoz. Realizadas durante la tarde del 11 de septiembre de 2026 en el patio interior del Ayuntamiento de Padul.

Diseño y composición de las 35 láminas de la exposición: Francisco Molina Muñoz.

El material fotográfico utilizado en las composiciones procede en su inmensa mayoría del archivo personal de Francisco Molina Muñoz, reunido a lo largo de los veinticinco años de vida de la Hermandad. De manera puntual se han incorporado fotografías cedidas por la propia Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y Nuestra Señora del Valle y por otros autores.

En aquellos casos en los que no ha sido posible reconstruir con seguridad la autoría individual de fotografías conservadas desde hace años, se evita realizar una atribución concreta. La exposición agradece a quienes, a lo largo de este cuarto de siglo, han contribuido con sus imágenes a conservar la memoria gráfica de La Borriquilla de Padul.

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Treinta y cinco composiciones fotográficas recorren en el patio interior del Ayuntamiento de Padul el primer cuarto de siglo de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y Nuestra Señora del Valle.

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